¿Por qué aprendimos a convivir con el dolor?

El dolor no siempre grita. A veces susurra, se disfraza de rutina y se instala como parte del día a día. Lo más sorprendente es que muchas personas terminan acostumbrándose. Lo integran a su vida como si fuera algo normal. Pero ¿por qué pasa esto? ¿Y qué consecuencias tiene?

Dolor como rutina: una realidad silenciosa

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 30% de los adultos en América Latina sufre de dolor crónico. No se trata de un dolor puntual por una caída o una enfermedad reciente. Es un dolor persistente, que puede durar meses o incluso años, y que se asocia a condiciones como artritis, fibromialgia, migrañas o dolores de espalda.
👉 Fuente: OPS – Carga Global de la Enfermedad

En Colombia, muchas de estas personas no buscan atención médica constante ni especializada. Algunas porque no pueden acceder fácilmente, otras porque ya lo han intentado todo sin éxito. Y en muchos casos, simplemente porque aprendieron a vivir con él. Lo consideran “normal” para su edad, su trabajo o su historia personal.

¿Por qué normalizamos el dolor?

  1. Desinformación o resignación: No siempre se comprende que el dolor crónico puede y debe tratarse.
  2. Procesos médicos frustrantes: Exámenes, medicamentos, diagnósticos poco claros… todo esto puede hacer que las personas dejen de buscar soluciones.
  3. Mensajes culturales: Frases como “es el estrés”, “ya se me pasará”, “no es grave” son comunes y hacen que se subestime el dolor.
  4. Falta de acompañamiento integral: Cuando solo se trata el síntoma y no la causa emocional, física y energética, el dolor regresa o nunca se va.

El impacto de vivir con dolor

El dolor crónico puede afectar más la calidad de vida que enfermedades como la hipertensión o la diabetes, según estudios del National Institutes of Health (NIH). Dormir mal, aislarse socialmente, estar irritable o ansioso son consecuencias comunes.

Además, convivir con dolor sin atención adecuada puede generar trastornos del ánimo, aumento del estrés e incluso alterar el sistema inmunológico.

¿Y si hay otra forma de tratarlo?

La medicina integrativa propone una mirada diferente. No se trata de “aguantar” ni de vivir a punta de pastillas. Se trata de entender que el dolor es una señal, no un castigo, y que es posible tratarlo desde un enfoque más amplio y humano.

En Vissanare, abordamos el dolor de forma integral:

  • Escuchamos tu historia.
  • Buscamos las causas, no solo los síntomas.
  • Combinamos medicina convencional con terapias complementarias como acupuntura, fitoterapia y acompañamiento emocional.

No tienes que acostumbrarte al dolor

Si llevas meses o años con un dolor que te resta calidad de vida, te invitamos a repensarlo. Escuchar tu cuerpo puede ser el primer paso para recuperar tu bienestar.🌿 Agenda una valoración integrativa. Estamos aquí para ayudarte.